LA MÁQUINA MÁS PERFECTA DE LA HUMANIDAD
Por: Gabriel Aguilar Mendoza
¿Sabías que cada uno de nosotros tiene bajo su mando la más hermosa, completa y sofisticada de las máquinas que haya existido desde la más remota antigüedad y la que con más perfección funciona la mayor parte del tiempo?
Esta pequeña máquina en potencia, es tan compleja que se parece a una computadora que traemos sobre nuestro cuerpo, la cuál, según los científicos, tiene más de 13,000 (trece mil) millones de células en el cerebro, siendo un producto de más de 1000 (mil) millones de años de evolución, y de la que el ser humano, sólo usa la décima parte de su capacidad.
Por otra parte, la fuente de alimentación de esta máquina, es nuestro cuerpo, el cuál, tiene la suficiente energía atómica como para destruir la ciudad más grande del planeta tierra; por lo qué, debido a su peligrosidad, es muy importante que mejor esté en armonía con la naturaleza y sus leyes.
Al respecto, recuerda, que nada se mueve en la naturaleza, hasta que una fuerza mayor la impulsa; de ahí que todos nosotros resultamos ser recipientes de fuerza, pudiendo llevar a efecto cualquier meta que realmente nos propongamos. Así, por ejemplo, todo lo que hagamos de nosotros mismos, lo que logremos de la vida, y lo que en beneficio de la humanidad podamos hacer, dependerá de la medida en que exterioricemos nuestras fuerzas interiores.
En función de tus fuerzas internas que conforman un campo energético: ¡Tú eres un dios en potencia, capaz de realizar tus propósitos, siempre y cuando te organices, y te impongas disciplinas férreas!
Lo anterior, es una justa pretensión del hombre, la cuál, requiere del dominio de un verdadero arte, empezando por aprenderlo indirectamente por así decirlo, ya que debemos conocer un gran número de otras cosas que suelen no tener aparentemente ninguna relación con él, antes de empezar directamente con el arte mismo.
Para entender lo anterior, baste un ejemplo:
¿Te gustaría ser amable y comunicarte con tus semejantes?
Si la respuesta de tu parte es afirmativa, el secreto para el éxito de lo anterior, está en poner en práctica la siguiente autosugestión positiva:
Si te gusta hablar con tus semejantes más que escucharles, ejercítate en escuchar, pero si es a la inversa, es decir, si te gusta escucharles más que hablarles, ejercítate en hablar.
Asimismo, ejercítate en lo siguiente, y te seguro que por más complicado que sea tu equipo computarizado, empezará a trabajar y a rendir frutos como jamás lo hayas imaginado, por lo que te vas a sentir feliz y lleno de emoción, cuando seas capaz de:
- Saber escuchar (silencio).
- Sonreír (felicidad).
- Ser agradable (no irritante).
- Ser decidido (no ser temeroso).
- Hablar con efectividad (seguridad).
- Ser humilde (virtud).
- Ser inteligente.
- Tener capacidad creativa.
- Tener fe en superar el pasado.
- Tener amabilidad y valor.
- Meditar (1)
(1) Es muy importante no perder de vista que el ser humano que no medita, que no razona y que no habla, es aquél que golpea, que grita, que hiere y que mata.
La persona que grita es porque se siente inferior e inadaptado; normalmente es tímido, miedoso e inhibido, por lo que de hecho, nunca puede ni debe estar al mando de cualquier situación, fundamentalmente por no saber operar lo más hermosos de sí mismo: ¡Su computadora en potencia!
Por último, es regla de oro, que cuanto más brillante seas, menos te des cuenta de tu brillantez, a través de manejar la humildad y la sencillez, las cuáles, son prácticamente cualidades que subliman al hombre, dándose el lujo de caminar firme y sereno entre las multitudes, como ¡Todo un triunfador!
Gabriel Aguilar Mendoza