Introducción. El Miedo, según el Diccionario de La “Real Academia Española Vigésima Edición 1984″, tiene varias acepciones, y entre ellas las siguientes:
- (Del lat. metus.) m. Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o mal que realmente amenaza o que se finge la imaginación.
- Recelo o aprensión que uno tiene de que le suceda una cosa contraria a lo que deseaba. …. El que imponiéndose a la voluntad de uno, con amenaza de un mal igual o mayor, le impulsa a ejecutar un delito; es circunstancia eximente de responsabilidad criminal.
Sin miedo, el ser humano avanza exitosamente por la vida; esto está comprobado científicamente.
Sin embargo, ¿Por qué la insistencia de infundir miedo o pavor sin límites al ciudadano en general, a través de enfermedades causadas por malignos virus, y qué a voz en cuello se insiste en que fueron programados? ¡Hubo mucha fuente de información respectiva en Internet, la cual jamás fue desmentida! Luego entonces: ¡El que calla otorga!
Obviamente, el ser humano de por sí es asustadizo y débil frente a las amenazas de posibles pandemias de tan alta magnitud. ¿Quién estuvo y aun está detrás de todo esto, toda vez que se recomendó total aislamiento, así como de mantenernos informados por radio y televisión sobre lo que les interesa que sepamos?
Al respecto, la gran decepción no se hizo esperar, ya que se evidenciaron graves contradicciones informativas, a las que se negaron dar satisfacción exhaustiva. Si el objetivo fue crear pánico: ¡Vaya que sí lo lograron, toda vez que afloraron las emociones diversas y la imperante inseguridad!
Cuando cunde el peligro o riesgo y este entra violentamente en una psicosis sin control del yo interno hacia el exterior, la mente y el corazón se paralizan y pulverizan momentáneamente, obnubilando la vista (visión de los objetos como al través de una nube) y el razonamiento. ¿Eso es lo que deseaban y para qué? ¡Sólo existen muchas especulaciones al respecto, pero esto no deja contento a nadie!
Quizá, lo que se buscaba fue crear la psicosis masiva y apabullante, para manipular fácilmente a las masas populares, y así obtener sus ruines intereses, logrando su propósito de transformar, pervertir, perturbar, alterar, herir la armonía, el bienestar, la tranquilidad, el crecimiento económico, político y social de los ciudadanos, manteniéndolos esclavizados en la paranoia creada, así como en su propia debilidad e ignorancia. ¡O posiblemente también, optaron por desviar la atención sobre acontecimientos difíciles de explicar, por así convenir a quienes controlan los hilos y nervios del poder, para seguir encumbrados en el mismo! ¿Serán capaces? ¿Usted que cree?
El incurrir en este tipo de acontecimientos, más que una verdadera canallada, es un crimen de “lesa humanidad”, porque los individuos dejan de producir y de prosperar, porque su autoestima ha decaído y sus legítimas aspiraciones quedan coartadas, y hechas polvo. ¿Usted que dice o piensa? ¿Lo cree o no?
Lo más curioso sobre el tema en cuestión, es qué, los que incitan a la sociedad en general al temor, es porque también están enfermos de lo mismo, y tienen un recelo psicológico con muy alta temperatura y al borde de la demencia, porque temen perder sus fueros o privilegios, es decir, tienen desconfianza de perder el poder que ostentan, tienen pavor de que se les vuelque o minimice, por eso se aferran a no cederlo o soltarlo, porque saben y están seguros que la oposición también lo quiere a como de lugar, esto es, por las buenas o por las malas. ¡Aquí, el gran problema y dilema, es que el pueblo tiene que pagar todos los platos rotos, por desgracia!
Conclusiones:
- Los grupos que trazan y diseñan el sendero del miedo, dejan entrever demagógicamente: ¡Te amo, te quiero y te protejo en la medida que te dejes manipular y controlar, pero al final, todo se reduce a una trampa, porque el mal ya está hecho, y no tiene cura, porque han lacerado mentes y corazones, porque han frustrado hermosos sueños y justas aspiraciones de la gente, que por derecho divino le pertenece!
- ¿Qué ganan el pequeño grupo imperial y los poderes fácticos aferrados al poder, empeñados en transformar desesperadamente a una sociedad sana, patriota y abierta a todo lo bueno, en otra totalmente diferente a la misma, tal que sea tibia, timorata, negligente y tímida?
Respuesta: Manipularla acorde a sus intereses para fortalecerse económica y políticamente y por supuesto consolidarse en el poder. ¡Los demás que nos jodamos! - ¿Qué opinan de la humanidad fundida y acrisolada en una sociedad próspera, entusiasta, culta, arrojada hacia el éxito sin límites y con un gobierno al servicio de la misma?
Respuesta: Qué así deben ser las sociedades y sus gobernantes: ¡Siempre exitosos, y qué juntos deben encarar leal y honestamente su destino en plena armonía! - ¿Qué pasa cuando a los seres humanos por alguna razón son sometidos al aislamiento?
Respuesta: Sin duda alguna que decae el entusiasmo y la persistencia, el progreso y la esperanza, y por ende, los traumas se multiplican. - Sépase que el miedo trae por consecuencia más retrocesos que avances, más tristezas que alegrías, más derrotas que victorias para el pueblo.
- Cuando el miedo aflora, no existe defensiva ni ofensiva, sólo hay estatismo, siendo este el punto débil, frágil, propicio y oportuno para la maquiavélica y perversa manipulación de las multitudes.
- Todos sabemos que México forma parte de los países tercermundistas, nos guste o no, y por desgracia la inmensa mayoría de sus habitantes vivimos enrolados al miedo y en la vil miseria, por lo que impera el caos, la desolación y el ocaso de la democracia. ¿Qué hacer entonces para romper y salir de esta trampa mortal?
- De alguna manera, mientras tengamos la oportunidad de ponernos a salvo del miedo a través de nuestros briosos corceles o por medio de una luz refulgente que guíe e inspire confianza a la sociedad, habrá paz, tranquilidad, y suficiente fuerza para sobreponerse y sobrevivir a los cataclismos de la libertad, de la justicia y de la igualdad.
¡Qué nuestras lágrimas sirvan de tónico para dejar en el olvido al fracaso, para abatir nuestros miedos al éxito, y para triunfar aunque nos pongan barreras, diques y murallas!
¡Nadie nos detendrá!
Gabriel Aguilar Mendoza