Autor: Gabriel Aguilar Mendoza
Ha llegado el momento en que los partidos políticos decidan si dejan de lado la partidocracia y la autocracia, para vincularse con la mayoría de los ciudadanos o si le siguen apostando al divorcio eterno con los mismos, y sólo pedirles el voto para encumbrarse en el poder por el poder mismo, y después marginarlos como siempre, condenándolos a la ignorancia y pobreza extrema como si fuera una masa amorfa, usada al gusto del tirano.
En caso de que los partidócratas y autócratas no hagan un alto reflexivo y justo, se les pasará la factura en el sentido de razonar nuestro voto (quien sí y quien no se lo merece), y, quizá mejor nulificarlo (jamás dejarlo en blanco) para no caer en el ámbito de los abstencionistas que dejan qué otros decidan por ellos, logrando con esta actitud irresponsable que nos sigan gobernando los plutócratas, ineptos, corruptos y mediocres (excepto algunos).
Para fortalecer a la incipiente democracia de las mayorías, se propone tomar cursos sobre liderazgo y oratoria:
1.0. Liderazgo democrático. Se enlaza con el pueblo creando un fuerte sentido de solidaridad, pasión, entrega, fuego, celo y toma de decisiones compartidas, rompiendo estratégicamente con el “statu quo”, para avanzar en el campo de las ideas con programas que aterricen y salven a más de “72 millones de pobres, según Julio Boltvinik (El Siglo de Torreón.com.mx, Saltillo, Coah, viernes 06 de sep.2002)”, los cuales viven semidesnudos y condenados a la hambruna.
En relación a este estilo o modelo de liderazgo, el líder es el primero que pone el ejemplo de cómo deben hacerse las tareas frente a los grandes retos, para que sus seguidores trabajen en equipo con entusiasmo en el logro de metas y objetivos, así mismo, escucha las ideas de la gente, las potencia y discute ante el grupo de apoyo, generando confianza, respeto y compromiso.
Desde el punto de vista institucional, el dirigente debe tener ingenio y talento para tomar la iniciativa, gestionar, convocar, promover, incentivar, motivar, evaluar a un grupo, mostrar aptitud organizativa, eficacia administrativa, trasmisión de confianza y conocerse a sí mismo para conocer a los demás, y actuar convencido de que solo él puede lograr que las mayorías se incorporen al trabajo fecundo y creador de nuestro país. ¡Nadie más podrá hacer algo por los condenados al olvido y menos un aristócrata, cuya democracia es la de las minorías, es decir, es el gobierno de ricos (plutocracia) o de la oligarquía (gobierno de pocos)!
2.0. Liderazgo transformador y carismático. Se refiere a ser congruente con las promesas y compromisos a través de una sólida personalidad cautivadora, capaz de inspirar una visión estratégica de futuro sobre retos y oportunidades para su equipo y la ciudadanía. El líder forjado en este tipo de liderazgo, tiene una gran habilidad de comunicación persuasiva entre las multitudes, con las que se identifica y compromete a cambios innovadores, porque las cosas tienen que cambiar, aquí y ahora, por imposibles que parezcan, es más, el gran reto a su grandeza es hacer que lo imposible sea posible, asumiendo riesgos personales, así como delegar y compartir responsabilidades entre los miembros del grupo.
3.0. Oratoria. Sobre el particular, es de vital importancia que la mayoría de legisladores, funcionarios públicos, políticos y ciudadanos en general, así como algunos intelectuales y varios comunicadores de radio y televisión, tomen un curso completo de oratoria y “taller de voz” para que hablen con propiedad, sin timidez ante los medios y con mucha seguridad frente a las masas, para que no nos duerman al escucharlos, y para que eviten caer sobre un sinnúmero de errores que cometen al hablar, siendo entre ellos, los siguientes:
1. Muletillas, las cuales usan debido a una manifestación de inseguridad personal, tales como: “eh, eh, eh, eh, eh,….”; “este, este, este, este, ….”; “ajá, ajá, ajá, ajá,….
2. “Gentes” (mal expresado). Lo correcto es decir: “Gente”, ya que de acuerdo al diccionario de la Real Academia Española, entre otras acepciones, significa “Pluralidad de personas”.
3. “Bajo mi muy particular punto de vista” (expresión no correcta). Basta con decir: “bajo mi punto de vista”.
4. Voz totalmente horizontal y que termina por dormir a los oyentes, por lo que hay que modularla.
Conclusiones:
1) En este momento, México necesita un liderazgo que ponga un alto al desencanto de la democracia.
2) Se requiere un líder con vocación de servicio, sacrificio personal, responsabilidad, humildad, honestidad, que tenga mucha ética y perfil de estadista, tal qué reconozca talentos y virtudes en otros en aras del bienestar colectivo, así mismo, se sienta comprometido con aquellos que confían en él, compartiendo éxitos y fracasos. Este personaje no solo debe parecer sino ser el guía de masas, demostrando afecto, entusiasmo, ardor y coraje para sus convicciones.
3) Es de vital importancia que los partidos políticos tengan UN BANCO DE LÍDERES Y ORADORES, porque de hecho, son hermanos gemelos, y el éxito les es recíproco; ambos deben tener la capacidad de liderazgo y dominar la oratoria, la retórica, el convencimiento y la persuasión, para sensibilizar las relaciones humanas entre las mayorías silenciosas y la eficaz comunicación con el pueblo en general.
4) Se sugiere la aplicación de filtros vía TESTS y hasta detectores de mentiras, a efecto de preparar, fundir y acrisolar a los mejores aspirantes a inscribirse a los cursos de referencia, para enriquecer y fortalecer la democracia representativa y participativa.
Naucalpan de Juárez, Estado de México, 09 Enero de 2012.
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