EL ABSTENCIONISMO Y SU EXPLOSIÓN
Por. Gabriel Aguilar Mendoza
Después de este primer párrafo introductorio, omitiré el término clásico sobre el “Abstencionismo” qué es una “Doctrina o práctica de los abstencionistas”, y “Abstencionista” (término aplicable al que no vota) y que es “Partidario de abstención, especialmente en política”, según el Diccionario de la Real Academia Española.
En relación a las contiendas electorales federales, la mayoría de los ciudadanos empadronados prefieren no ir a las urnas a depositar su juicio, quizá debido a que se sienten defraudados por los partidos políticos y por quienes los dirigen, ya que por décadas siempre ha sido una tomada de pelo la aparente democracia electoral, carente de propuestas, de proyectos, de programas y muy alejados del pueblo y del aspecto nacionalista. Las promesas de campaña terminan como siempre en el cesto de la basura, insultando de esta forma a la ciudadanía, y por si eso fuera poco, acto seguido, se le pegan a su vulnerable yugular sangrándolos con fuertes impuestos y aumentos sin control regulatorio en relación directa de los productos de consumo cotidianos. ¡Al respecto, da la impresión de que las autoridades están sólo de adorno! ¿Será? ¡Yo no lo creo! Y ¿Usted?
¿Qué hacer con ese casi 65 por ciento de personas registradas en el padrón electoral que no se presentarán a colocar su sentir en las urnas de las próximos comicios federales del 2009 según varios comentarios de la prensa y la radio? ¡La respuesta está en el aire!
Al respecto, véase un ejemplo qué tiene bastante paridad con lo que sucede cada ocasión que hay elecciones. ¿Saben como se lleva a cabo el escrutinio en México, y lo que se espera para el 2009?
Ejemplo: Sí de los “106.7 millones de…” (SIC-INEGI) habitantes que tiene el país, hay un total de aproximadamente 77 millones de empadronados, de los cuales, 65 por ciento representa a los ciudadanos que no emiten su veredicto, quedando solo un 35 por ciento que si sufraga, a saber:
77 millones x 65 por ciento = 50.05 millones que dicen ¡no!
77 millones x 35 por ciento = 26.95 millones que si van a las urnas a dar su dictamen, y que corresponde a una minoría.
Luego entonces, todos los partidos políticos se reparten ese 35 por ciento restante del 100 porciento del padrón electoral, de la siguiente manera:
Sí el Partido Ganador (PG) obtuvo el 49 por ciento de dicha minoría, esto es, 26.95 millones x 49 % = 13.2055 millones de opiniones favorables.
Lo curioso es que en función de estos resultados obtenidos, todos gritan: ¡EL “PG” (Partido Grande) ganó con el 49 por ciento, cuando en realidad y a través de aplicar la regla matemática de tres simple, se tiene el porcentaje real respecto al total de inscritos en el gran padrón en cuestión, el cual resulta de 17.5 por ciento.
Lo anterior significa, que el candidato ganador a la presidencia de la República no va a tener representatividad con un 17.5 por ciento de la votación nacional y menos legitimidad desde el punto de vista de la democracia real, por carecer del “50 por ciento mas uno” de los suscritos en el “padrón electoral” compuesto por 77 millones de ciudadanos.
Es obvio que cualquier anomalía sobre la contabilidad de los sufragios, entra en acción el IFE, y si no puede por darse alguna anormalidad o desliz, entonces le corresponde participar al TRIFE , y virtualmente al “Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación” (T E P J F) para recibir todas las quejas habidas y por haber de los inconformes al respecto, y proceder en consecuencia, ya sea para sellar con legalidad el resultado de las elecciones o legitimarlo en su caso, quizá creyendo con firmeza que de esta manera se puede justificar el triunfo que normalmente se le niega a la incipiente y débil democracia en México.
Dadas las amargas experiencias, El H. Congreso de la Unión, ya hubiera legislado sobre este particular tan desastroso históricamente y que deja muchísimo que decir positivamente del poder legislativo, es decir, si el candidato con más puntos a su favor, no cumple con el “50 por ciento más uno”, la contienda electoral federal respectiva se debe nulificar, y proceder a la segunda vuelta. ¡Así es como funciona en los países democráticos de avanzada del primer mundo!
¿Por qué en México estos personajes que tienen el poder de legislar o de reformar la constitución política de los estados unidos mexicanos en los aspectos torales que se indican o señalan se hacen de la vista gorda? ¡La respuesta la tiene tu estimado y querido conciudadano!
Respetable mexicano, ¡yo te pregunto! ¿Por qué no hay leyes en relación a lo expresado? Respuesta: ¡Porque no les conviene a los tres partidos grandotes, ya que perderían todo lo ganado por estos medios acostumbrados nada democráticos!
Cómo se puede apreciar: ¡A mayor ausencia de sufragantes tienden a desaparecer los partidos diminutos!
Me queda claro qué en relación a lo expresado, el partido ganador, lo es en tanto y cuanto a la captación de los votos clientelares emitidos por los sindicatos mas fuertes del país, así como de las organizaciones de obreros y campesinos, incluyendo a la burocracia en general. ¡De lo contrario, sí los ciudadanos en su mayoría acudieran a las urnas a guardar su parecer, con toda seguridad que bajaría el porcentaje del partido más fuerte, favoreciendo a los más débiles!
¿Cuánta culpa tienen los partidos políticos en relación al alto porcentaje de individuos que no acuden a las urnas a exponer su sentir?
Respuesta: El pecado es terrorífico porque a los “tres partidos grandes” como ya se les conoce, no les interesa convencer o persuadir a las personas que no votan, ya que de hacerlo podría ser en su contra, por lo que prefieren mejor quedarse calladitos y así repartirse el pastel sin mayores aspavientos, perjudicando obviamente a los más chicos, y al pueblo de México frente al mundo.
El ciudadano de referencia, que decide no votar, lo hace conscientemente en base a lo que está viendo cotidianamente en relación directa al doble discurso de demagogia pura que pronuncian los contendientes a un escaño de elección federal.
En base a todo lo que se ha comentado, inesperadamente aflora el dominio de la observación, ya que todos se preguntan por unanimidad del por qué el titular del Ejecutivo Federal tiene un poder absolutista a imagen y semejanza a la de un monarca. La respuesta no se hace esperar y se explica por si misma, porque todas las leyes están hechas a modo para que así funcione el sistema que nos rige: ¡Llegue quien llegue al poder del partido que sea!
Parece coincidencia, pero cada día y con más frecuencia se escucha el gran eco de la potente y despótica voz del monarca Luis XIV (Rey de Francia) al pronunciar su frase inolvidable: “EL Estado soy yo” (SIC- LOS GRANDES DE TODOS LOS TIEMPOS EL REY SOL, página 28).
Pero”Aunque usted no lo crea”, todos los ciudadanos que prescinden de ir a las urnas para dar su dictamen, están a punto de explotar debido a la gran cantidad de energía almacenada, y que de no ser por esa disciplina férrea y nacionalista de que están formados, ya les hubiese detonado, cual si fuera una bomba atómica.
La política no tiene corazón pero sí cerebro, por lo qué, las personas que se priven o renuncien de hacer uso de confiar su “sufragio universal” en las urnas electorales federales, deben en consecuencia, usar mente superior para marcar un alto definitivo e imponerse magistralmente a esa minoría muy decidida de usurpar “el poder por el poder mismo”.
La gran mayoría reticente a votar, tiene motivos de sobra para no hacerlo, por lo que quizá están pensando en el cómo liberar ese material potencial equivalente a muchos megatones que taladra mentes y corazones, por lo que seguramente están esperando el momento de la efervescencia política del año 2011 y que al final del mismo, los tiernos rayos del místico, mágico y potente sol naciente, iluminarán las conciencias de todos los mexicanos, para inclinar la balanza hacia el equilibrio, el eclecticismo o el justo medio, tal que permitan equidad, igualdad y bienestar del pueblo en general.
Disyuntiva: ¡O hay una válvula de escape de esa energía potencial almacenada en los que por si mismos se priven de hacer uso de su derecho de sufragar en los comicios federales del 2011 O sin dudarlo, habrá una NO deseable gran explosión política y social!
Gabriel Aguilar Mendoza
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